AÚN KAMINAMOS ENTRE KALLES MUERTAS



Dama pérdida

hoy quiero ser tú Finalín

mañana tal vez solo tu Mejoral





Agustín Guambo

ALEJANDRA PIZARNIK


PREGUNTA INAPROPIADA


Noche y angustia son los escenarios idóneos para contemplar la obra de Pizarnik, q solo se comprende viviéndola y únicamente se la vive estando muerto.


Atravesada por una consatante depresión y redimida por su calidad artística, Alejandra se encuentra a sí misma en las letras, el poema, la prosa poética: la tierra más ajena(1955= la última inocencia(1956), las aventuras perdidas(1958, Arbol de Diana(1962), los trabajos y las noches(1965), extracción de la piedra de la locura(1968), el infierno musical(1971) y La Condesa Sangrienta(1966 y 1971)


un análisis intenso de sus escritos constituiría el rompimiento de uno de sus paradigmas:¨convertirse en el cuerpo del poema¨, para acercarse a ellos lo indispensable es remojarse en su ritmo, ahogarse en su esencia y aceptar ser conducido por tristezas mortales


Alejandra, jamas encontró en las aulas formales los versos escondidos que descubrio en Paris, ni tampoco halló en la filosofía, las artes plásticas, ni en la misma literatura lo q con André, Octavio Paz, Julio Cortázar y Rosa Chacel construyo: amistades surrealistas, concisas, nocturnas y trasparentes


Es irreprochable su visión única y alcanterillezca del mundo, su revolución a través de las rosas, su secónal sódico a los 36 años como proclama autentica de su guión de angustia. Es poco prudente determinar errores en su obra y destacar aciertos geniales q se lograrán con lecturas más profundas; pero desde este estadio, es urgente rescatar a la poeta y reclamar a la mujer q se encajó en ciertos convencionalismos y en el París bohemio, mientras el mundo reclamaba su trasgresión absoluta, sus aullidos profundos no generados desde su alma lastimada, sino desde los colectivos hartos de la podredumbre del sistema. Entonces surgen las preguntas atrevidas y hasta indignantes para algunos; interrogantes q quieren comprender si es posible y suficiente sangrar en las letras por crisis existenciales individuales, mientras Argentina y toda Sudamérica reclamamba en los 70 escritores de avanzada q permitan q sus textos se transformen en gritos luctuosos en las calles, en letras guías de revoluciones sociales, luego literarias.


Pizarnik decidió ser movida por las letras, por ese leiv motiv es inmortalizada y admirada; sus textos son releídos, la bohemia venerada, el suicidido inspirador, y ¿sus convenciones?, no lietrarias sino humanas y encarcelantes !deben abrir brechas en nuestras benevolencia ciega, en nuestro rescate!


La memoria y la urgencia de un proceso de lectura en las personas es real, pero esa memoria y esa lectura deben forjarse críticas. Alejandra creía en la pasión absoluta tal vez no en la política o económica y así, talló con sus versos su ataúd; cada quien debe decidir si esa fue su mayor trasgeseión o no.

Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase con mis días y con mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra de cada palabra haya sido sacrificada en las ceremonias del vivir.

Alejandra Pizarnik, El Infierno musicalcolor