KITU PALIMPSESTO: PRIMERA PARTE KITWA



SELECCION POETICA SOBRE KITU




DIEGO VELASCO ANDRADE


Velasco, Arquitecto quiteño enamorado de su llacta, funge de cronista o de guía anti-turístico de un no-lugar urbano estigmatizado, en el que la historia ( tiempo,espacio y personajes) exhibe los rasgos esperpénticos de una ciudad que podría llamarse "la cuesta de los suspiros", dado que ahí el desencuentro del hombre con el espacio se disfraza de encuentro en busca de oxígeno, derrotándose ante lo cíclico de la des-vergüenza, entonces, borra y va de nuevo equivaldría a decir borra y va de retro, no « vade retro », que parece igual, pero que no es lo mismo, mientras los quiteños, blandengues espectadores de su propia vida, siguen suspirando, víctimas de todo tipo de desnivel, siempre más tozudo que ellos. Afortunadamente también hay poetas tozudos y más tenaces que la escoria...

Recorremos primero por el Quito primordial de la fundación mítica (Kitwa), con su cosmogonía y su riqueza telúrica, cruzamos luego la sórdida trifulca de la conquista, en la que se sublima la resistencia y a sus héroes, hasta desembocar en el saldo negro de la metamorfosis urbana. El Quito colonial, (Quito anti-lirico) de la segunda parte, desnuda la inutilidad de los esfuerzos sociales debido a la casi nula participación popular en el proceso de Independencia, convertida ésta en asunto de marqueses y de obispos. El grotesco contraste con Eugenio Espejo o Las Alcabalas ( el populacho) define la violencia como rasgo de mestizaje cultural, pero también el protagonismo de las víctimas, cuando tienen tres dedos de frente y sangre en la cara. La simultaneidad temporal que deja ver la lengua con eventos de la historia contemporánea no es pura casualidad.

El tono paródico y lo sardónico de la ironía de estos textos, obstinados en liberar la palabra confiscada por la historia oficial, exhiben las sandeces y disparates vertidos sobre Quito, confirmando al autor como un quitólogo lúcido, rebosante de humor, diestro en el manejo de la poética popular y, sobre todo, sin pelos en la lengua. La tercera y última parte del libro, Quito patrimonio, cierra el palimpsesto con un paseo obligado por Quito.(1)

PÁJARO

CORREDOR


Trotaban

con el cabello sobre los hombros

descendiendo ágilmente

por entre los riscos de los Antis.

Pilotos de páramo llevando

spondylus de sal

y comunicaciones urgentes

brincando

como alpakas

por entre las verdes piedras

de Miñu Manta

Marcando

con sus oshotas

la ruta de retorno

del gran Catequil

convirtiendo en kipus

polícromas hiladas de maíz.

Chaskis de niebla

Yumbos mindalas

flotaban con sus bolsas de cabuya

por entre las pétreas nervaduras

de Allpa Mama

serpenteando

por entre las quebradas teñidas de sigses

en donde chuzalongos comilones

devoraban ratoncillos de indias

y flautas de carrizo

resoplaban tambores guerreros

tras de los altos

Apus milenarios.

Jadeando

palpitando

amoratados los

chaskis kitensis

enlazaban las aldeas

del Kitwa

milenario

y

sus informes meteorológicos

cartas de amor naipes de coca

transacciones mercantiles

han quedado

cifradas en el

Kinty Ñan

áureo camino del colibrí:

recto sendero hacia

KI-TO

sacro corazón

de las serpenteantes

tierras

equinocciales

de

AMARU-KA.

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RUMI ÑAWI

Cara de Piedra

fue su nombre

y su vivir parpadeante

avistaba

sombras señales flechas

desde los tiernos ojos

de una allpaka.

Rumi ñawi

viejo tótem:

en el país de higos

donde entretejes

tus rumores

giran los pumas

de tus ojos

como un frutal vuelo

de pingullos

desafinando el aire.

Rumiñawi:

retruécano de koka

duende de ají

llauto de helechos

en la rotación de la oka

Bebes wayusa tibia

en el vientre del páramo

como el señor de Extremadura

beberá sangre en las calaveras

del Cuzco.

Ojo de piedra:

guerrero de azares

alacrán indio celeste

forastero de un rojo cielo

desbordado

de sus odres:

Tuya es la misión

de esconder los tesoros del padre

en la amarga uña del ñáchag

en las negras plumas del cóndor

en la subterránea

alquimia

de la papa.

Tuya la vieja armadura

de guerrero colonche

gateando sin ojos

por entre las hogueras

de la santa espada.

Tuya la ingravidez

de los hongos

del agua colla

de la ayawashka

Tuya la primera cosecha

de cacaos

tuyos esos ecos ecos ecos

resonando

en la íntima cueva

de aquella fiera silvestre

que no atina

a desatarse .

Labio de piedra:

alto guardián del misterio

cifrado por

los Amautas.

Desde la alta copa

del árbol lunar en donde estampas

el veneno de tus dardos

una recia música de humus

volverá contigo un día

a desatarnos.

Jaguar de piedra

encendedor

de poggios manantiales:

con tus huesos de armadillo

haremos un gran tambor de aire

y serás mucho más

que un silbido de tristes quenas

en la cotidiana niebla

de la Paccha.

Onda de piedra

Anciana imagen

del tiempo

Memoria que te revuelves

en diques y diamantes

Tu espíritu disuelto

como el maíz tierno

en la colada

echará raíces de humo

en las hojas verdes del bijao

Surtirá de savia seminal

el movimiento

del gran cetáceo ondulante...

Rumi ñawi:

astro de piedra que ardes

y que giras

y que nos retozas

en la memoria

ha s t a

c u m p l i r t e.

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KITWA


I.

Yaku:

Antigua

vertiente cristalina

del Ki-chinchay

que hoy solo acarrea olvido

y bajo la constelación del mono

en Wanakauri

el cuerpo de la luna

despedazado en ruinas.

Tayta Inty

es un ciempiés de patas rojas

que aún se yergue y desciende

perpendicular

sobre la gran kancha

invadida por cruces

y espadas.

Y en la calle cuerda

La del cordel de oro

que religaba

las moradas del sol y de la luna

fantasmas de apachitas kitu-caras

vigilan un sendero

de mohosas cruces latinas

cercenando el amor telúrico

entre dos pirámides:

Yavirak y Wanakauri.


II.

Titilan

los rayos de Inty

hacia el ocaso

obligando al Kitu milenario a recogerse

a mimetizarse a recular

ante el vertiginoso avance

de cegadoras luces de neón

que iluminan las románticas estatuas

de leoninos patriotas.

El ayer

Kito milenario

no es más que un jaguar

despedazado en calles y en manzanas

aquel que ayer rugía radiante

tan solo es un felino extraviado

en la hispana memoria

del morisco Ben-Alcázahar.


III

Ya en palacio

la antigua morada de Atawallpa

hollada por nuevas conquistas

el Ushnu ancestral (esbelto obelisco

que ensartaba en su ojo

el sol tierno de junio)

es solo una pálida torre

tañendo a misa de beatas.

Y hacia el Yavirak

corazón de la ciudad sagrada

lugar de wankas para amarrar el sol

solo yace enjuta

una virgen alada

erigida por miles de diablejos

que aún masturban

su crucificada avaricia

sobre barrocos altares

de pan de oro.


1: TOMADO DEL PROLOGO DEL LIBRO "KITU pALIMSESTO"